Equipo promotor

El proyecto es fruto de una puesta en común entre cinco madres -Begoña, Paz, Jose, Elena y Almudena- muy implicadas en la educación de sus hijos e hijas y preocupadas por las opciones educativas existentes hasta el momento en Salamanca. 

 

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Jose cuenta que...

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Hola a todos!
Soy María José Rojas, o Jose, parte del equipo promotor de este gran proyecto.
Empezaré por contaros un poco quién soy. Hace casi catorce años emprendí un viaje desde Chile hasta Salamanca para estudiar, sin ninguna pretensión más que aprender, descubrir y conocer. Entre idas y venidas, estudios y experiencias, este lugar se transformó en mi hogar. Junto a Ángel, mi pareja, y Vicente y Julieta, mis hijos. Ser madre me impulsó a dar un giro en varios aspectos de mi vida y me acercó de lleno al mundo de los niños. Hace tiempo que trabajo con ellos acercándolos al yoga y la meditación a través del arte y el juego.
Hace dos años comenzó la búsqueda de un colegio para que Vicente empezara primaria. En ese proceso me encontré con cuatro personas soñadoras como yo y vimos la misma necesidad de formar un colegio que les enseñara a los niños a ser parte del mundo con los ojos despiertos.
Mi padre de pequeña me enseñó que si aquello que hay no te gusta busca otra opción y si después de mucho buscar sigues sin encontrar, créalo.

Bego cuenta que…

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Soy Begoña, tengo 47 años y una hija de 7, Nora, que hace que me pregunte cada día cómo he podido vivir 40 años sin ella. Vivimos en Cabrerizos. Me dedico al Marketing Online como autónoma.
Reconozco mi alergia a aceptar que “las cosas son así”, como si lo que se hace habitualmente fuese la única manera de moverse por el mundo. No me considero una rebelde, pero sí atrevida. Cuando ha llegado el momento de pensar en la educación de mi hija, he reaccionado con el mismo afán

Al inicio de esta aventura quería solo investigar, conocer cómo se educa en otros lugares, qué modelos de escuela hay, qué parte me convence y no me convence de cada una de ellas. Y así, poco a poco, llegué a mi ideal de escuela:

  • Un lugar donde la educación y la autoestima sean la misma cosa.
  • Un lugar donde compartan mi visión del esfuerzo como aprendizaje en sí mismo.
  • Un lugar a donde mi hija quiera volver cada mañana.
  • Un lugar donde ningún niño pierda el paso por no parecerse a la mayoría ni se pongan etiquetas.
  • Un lugar donde refuercen la tolerancia, el amor, la honestidad y la coherencia que yo intento enseñarle en casa.
  • Un lugar con docentes que estén formados, que guíen a los peques en el aprendizaje conociendo sus etapas y respetándolas.
  • Un lugar donde se valoren las inteligencias de cada niño, se eduquen las fuertes y se fortalezcan las débiles, ayudándoles a conocerse y a valorarse tal y como son.
  • Un lugar donde la cultura, la sabiduría, el arte, el conocimiento, floten en el ambiente.
  • Un lugar donde todo el mundo se hable y se trate con respeto.
  • Un lugar donde le transmitan a mi hija la alegría de ser una eterna aprendiz.

Con todo lo anterior en mente he aportado lo que he podido en la creación de Sendas y de paso me he hecho parte de algo aún mayor que el cole: una comunidad.
Mi padre y mi madre eran maestros, una de mis hermanas también lo es. Ella me ha ayudado a comprender qué ha cambiado en las escuelas en las últimas décadas, los errores cometidos en los que también las familias hemos caído al exigir que la escuela pública se pareciese cada vez más a los concertados, con sus muchos deberes, exigencias, bilingüismo y “alto nivel académico”. Por ello creo que es vital que familias y escuela vayan de la mano en su visión de la educación, con respeto mutuo y confianza.
Sé que, seguramente, el oficio de mi hija aún no haya sido inventado. Sé que yo no puedo y no debo librarla de cualquier obstáculo en su camino, aunque debo educarla para que sea fuerte y desarrolle las habilidades para vencerlos.  Pero también estoy convencida de que su mejor futuro será un presente feliz.

Almudena cuenta que…

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Soy Almudena, mamá de Martina y dueña de Noa.
Soy ingeniera agrónoma, y como bien dicen de nosotros no tengo ni idea de nada y sé de muchas cosas. Una de ellas la he tenido bastante clara desde que Martina cumplió los cuatro años y empezó a preocuparme la idea de cómo sería la Escuela a la que iría en primaria.
Son varias las razones que me han llevado a embarcarme en esta maravillosa aventura de Crear una Escuela Diferente, Amable y Respetuosa con el desarrollo de Martina, y no sabría decir el peso que ha tenido cada una de ellas, pero sí cual fue la primera que me hizo pensar que las cosas pueden cambiarse y hacerse de otra manera si una lo desea y lo siente.
El papel de mi hermana Nuria ha sido muy importante en este proceso, ella es maestra de educación infantil y lleva más de 20 años hablándome de sus niños y niñas, de su cole, de su clase, de cómo le daba la vuelta a la misma en cada inicio de curso escolar, de cómo limpiaba todo, sacaba todo el material del aula al pasillo y pensaba, con los recursos que tenía a su disposición cómo podría organizar los espacios, los rincones.
Llevo años escuchando hablar del trabajo por proyectos, al principio no lo entendía, ahora creo que sí, porque al igual que el proceso lecto-escritor llega cuando el niño/a está preparado a mí me ha ocurrido lo mismo con la interiorización de este tipo de metodologías “activas” en el que  se induce el aprendizaje del alumno/a pidiéndole que supere retos o que responda a preguntas concretas, un aprendizaje que les permita aprender contenidos curriculares y trabajar competencias imprescindibles en los tiempos actuales, vinculando el aprendizaje a situaciones reales.
Mi hermana forma parte del equipo de asesoras pedagógicas del proyecto, sin el cual esto no habríamos podido llevarlo a cabo, no de esta forma tan Bonita…mi agradecimiento personal a Isa, Nuria y Fa.
Yo quiero que Martina vaya a una Escuela Bonita, quiero que lo desee todos los días, que venga a casa como los niños y niñas de mi hermana, deseosos de volver al día siguiente para seguir aprendiendo, para seguir trabajando en el proyecto de los planetas, de las brujas, de los dinosaurios, del océano,…, porque sé que es la Manera de aprender, deseándolo.
Quiero una Escuela que atienda a sus necesidades físicas y emocionales en cada momento, que la respete, que la ayude, que la anime cuando se caiga, que haga que el esfuerzo por aprender no sea esfuerzo sino parte del proceso de aprendizaje, que se integre en su desarrollo para ser una persona honesta, respetuosa, solidaria, valiente, humilde y sobre todo….LIBRE!
Quiero una Escuela Emocional, que lea a través de los ojos de Martina para llegar a su corazón, a su interior.
Quiero una Escuela donde las artes escénicas y plásticas estén de manera constante en el aula y no a través de actividades extra-escolares.
Y por eso…estoy aquí. Por esto y porque creo fielmente en que todo aquello que se desea, se siente desde el interior, desde el corazón y por qué no, desde el alma guiado por la razón puede llevarse a cabo. No importa el esfuerzo que ello requiera, porque cuando se hacen las cosas desde dentro el “esfuerzo”, esa palabra que tanto requiere para su expresión, desaparece, se diluye.

Me despido con una Bonita Palabra que nos gusta emplear entre nosotras….UBUNTU, SOY QUIEN SOY PORQUE SOMOS TODOS NOSOTROS.

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Paz cuenta que…

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Soy Paz, mamá de Valeria y Gael. Detrás de sus nombres hay una infinidad de emociones y momentos que Jose y yo vamos guardando como un tesoro sin igual. De fondo la responsabilidad y preocupación de estar a su altura, de darles cada día lo que necesitan para ser PERSONAS.
Dicen que “soñar es quitarle el sobre a sobrevivir”, soñar… qué fácil y difícil a la vez; hace falta conocerse, capacidad crítica, emoción, valentía, esfuerzo, ser una persona competente…
También dicen que “sueñan las pulgas con comprarse un perro” así que desde que Valeria y Gael llegaron, parte de mis sueños vuelan hacia ellos.
Yo no soñé con Sendas ni con la familia que hay alrededor, no sé si me lo hubiera permitido, llegaron en un instante y me agarré fuerte consciente del regalo que tenía delante; sé que no hay marcha atrás, no puedo imaginármelos en otro espacio.
Quiero que mi hija y mi hijo aprendan a quitar “el sobre” cada día, que vivan, que se permitan soñar libres y sobre todo, que sean personas completas que sepan encontrar el camino para conseguirlos y que aprendan a frustrarse si no lo consiguen.
Soy trabajadora social, trabajo en educación. Actualmente estoy en distintos colegios en el equipo de orientación, aunque también he estado en el departamento de orientación en institutos y como docente en Formación Profesional. Todos los días veo la importancia que tenemos las familias en el proceso de los niños y niñas, la comunidad educativa no pueden ser compartimentos sin conexión. Os invito a formar parte de esta gran familia/ comunidad educativa.
Sendas, un espacio donde APRENDER, CRECER y SER FELIZ niños, niñas, familias, docentes y … ¿Quién se apunta?
 

Elena cuenta que…

Soy Elena, comparto mi vida con Pedro y, desde hace cinco años con Iván, un tsunami maravilloso en mi vida.
En casa se habla mucho de educación (¡demasiado incluso!), Pedro es profesor de educación física, y yo estudié educación especial y psicología.
Mi trayectoria profesional (y gran parte de la personal) se ha desarrollado apoyando a personas con diversidad funcional. Existe un paralelismo claro entre mi trabajo y mi forma de entender la educación: se acompaña a las personas (no importa si adultos o alumnos) desde una relación horizontal basada en el respeto, se fomentan capacidades y talentos, las múltiples inteligencias enriquecen y todos aprendemos de todos.
Llegué a Sendas cuando aún no era Sendas; ¡buscaba alternativas a la educación tradicional y encontré determinación, ilusión, unas ganas inmensas de trabajar y lo que es más importante, complicidad a la hora de entender la vida...se alinearon los planetas!
Ahora Sendas ya es Sendas, y en este proceso yo me he convertido en una persona emocionada, me emocionan los pasos dados, cada familia que se une, los mensajes de apoyo, los colaboradores, los profesores, la implicación de los niños...todo emociona, por algo concebimos Sendas como una escuela con cerebro y corazón. 
Se abre un espacio de oportunidades para que los adultos aprendan a "desaprender", para que Iván, Martina, Vicente, Julieta, Nora, Valeria, Gael.... aprendan desde la emoción, para que los maestros disfruten de su oficio y para que la comunidad educativa cuente con un espacio de referencia donde evidenciar lo ya contrastado en otros países y comunidades autónomas, que las metodologías activas son el futuro…o el presente si vienes a Sendas.

 

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